Solía ser reacia a los tatuajes. Quizás porque me producían cierta sensación de auto-flagelo. Quizás porque algunos diseños me resultaban violentos. Quizás porque me era inevitable relacionarlos con el dolor físico. Quizás porque nunca había sentido la necesidad de lucir uno. Quizás porque, sencillamente, no los entendía. Y uno siempre se vuelve reacio hacia aquello que no entiende. (¡Por cierto, cuántas de nuestras miserias radican en eso!)
Pero hubo un día en que algunas cosas cambiaron. Y seguramente fue un día de sol cualquiera pero yo amanecí diferente. Me miré al espejo y me doblé la apuesta: a todo o nada esta vez. Desempolvé sueños viejos y desafié a mi destino. Me renové promesas y me juré constancia. Me perdoné la demora y redimí mis culpas. Me descubrí temerosa y me infundí coraje. Me maquillé la pereza. Me delineé una sonrisa. Me desvestí de pretextos y me probé un par de alas. Me reinventé.
Y entonces entendí. No alcanzaban las palabras. Me quedaban chicas para decir tanto. No había frase o escrito que pudiera explicar. No existían vocablos que traduzcan mi metamorfosis. No bastaba susurrarlo ni contarlo. Ni siquiera gritarlo. Me urgía sellarlo. Rubricarlo para siempre. Declararme en un pacto indisoluble de intento de vuelo contra viento y marea. Mi días de de oruga habían terminado. Era mi tiempo de mariposear, aunque solo fuese por un día. Y era mi piel la que mejor podía decirlo. Necesitaba tatuarlo.
¡Carpe Diem!
(Que mi hermana haya compartido esta vivencia conmigo no hizo más que renovar este lazo que nos une, aún, desde antes de conocernos. Y que haya elegido esa frase fue confirmar, a flor de piel, lo que le escribí hace un tiempo: ella es el espejo eterno de mi alma.)
Me gusta que tus días de oruga hayan terminado!
ResponderEliminarCARPE DIEM
Viste mi problemita con el transporte y el sofocon con muchas personas encerrada... desde el domingo siento que tengo alas para volar (por lo menos con mi cabeza) a donde yo quiera, aún en esos momentos donde la mayoría de las veces suelo colapsar.
ResponderEliminarQue bueno que mis alas vuelen junto a las tuyas.
Que bueno que seamos tan pero tan diferentes que hasta parecemos iguales.
Que bueno que compartamos la misma sangre.
Que bueno que a pesar de la sangre nos elijamos día a día por miles de motivos.
Que bueno que sea buena para los números... y vos escribas muy lindo... que bueno que nos complementemos...
No esperes mucho mas que esto que salio de mi cabeza je. Te amo Sis!
Es más que suficiente... lo demás, está dicho, aún sin decir...
ResponderEliminarRealmente una descripción maravillosa del momento que nos damos cuenta que hermoso y corto es vivir!!!! muy buena
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