domingo, 12 de agosto de 2012
"PIDO GANCHO"
Reírnos de todo y por nada hasta que nos duela la panza. Tener que escondernos sólo de quién “la pica”. Que la figurita difícil del álbum sea la más lejana de las metas. Que sufrir por amor signifique, simplemente, suspirar por el vecinito de enfrente. Que una taza de chocolate caliente sea remedio infalible para ese desamor. Que nuestras cuentas corrientes se depositen en un chanchito y que un puñado de monedas nos haga sentir millonarios. Que una botellita girando en un recreo nos estalle el alma. Que una casa en un árbol nos convierta en propietarios. Que un rey mago, o tres, nos invadan los eneros de ilusión y un febrero con Pelopincho sea un mes en el Caribe. Que un flan con caramelo de la abuela nos vuelva fiesta una cena. Que busquemos el sticker en el paquete de galletitas en vez de las calorías. Que mamá y papá sean verdaderos superhéroes. Que el permiso para un ratito en su cama sea el pasaporte al paraíso. Que los juramentos puedan burlarse cruzando los dedos y un “pido gancho” nos exima de toda culpa. Que nuestro diario íntimo sea el tesoro mejor guardado. Que nuestro primer beso se repita cada vez que leemos ese diario. Que nuestra peor derrota sea perder en el “Tuti-fruti” y caer en quiebra suceda sólo en el Estanciero. Que para volar nos alcance una bicicleta. Que la muerte esté tan lejos y la vida tan a mano…
“Manchas” que no nos ensucien y “quemados” que no ardan. Delantales que nos conserven puros. Chupetines que nos endulcen el alma. Almohadones como únicas armas de guerra y cielos que nos queden, apenas, a dos baldosas de una Rayuela…
Si crecer no significara alejarse de todo eso, el mundo adulto se nos haría fascinante y sin embargo...
¡Todavía estamos a tiempo de que no se nos arrugue la sonrisa!
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