domingo, 18 de noviembre de 2012
"A MIS NIÑOS DE CUARENTA"
La muerte es irremediable, siempre. La muerte es inexplicable, a veces. La muerte es injusta, en ocasiones. La muerte es triste, eternamente. La muerte es esa parte de la vida que equivoca el sentido. La muerte es el destino obligado y sin pasaje de retorno de quienes nos atrevemos a vivir. La muerte puede ser, incluso, alivio. Pero la muerte de un payaso es mucho más que eso. La muerte de un payaso no es solo una muerte. No es solo SU muerte. Es la muerte de cada carcajada que despertó. Es la muerte de cada niño que se alzó con una estadía en su carpa. Es la muerte de todas las infancias a las que divirtió. Es la muerte de aquellos globos que dejó escapar, de los tropezones que se inventó y nos inventó, de los sombreros ridículos que lució, de los tiradores y moños que vistió, de sus trucos y sus piruetas. Es la muerte de cada lágrima que se escondió detrás de su maquillaje. Es la muerte de su eterna nariz de pelota roja y de su mueca disfrazada de sonrisa.
En tiempos de diversión en 3D y risas a control remoto; de escondidas con joisticks y rayuelas en alta definición; en tiempos en que el circo es casi leyenda, la muerte de un payaso es mucho más que una muerte. Es un montón de muertes. Es tu muerte y es la mía, aunque resucitemos mañana para seguir intentando sonreír a cualquier precio.
Hoy me volví a morir un poquito. Y aún así,canturreo: ♪ muy de prisa, buscó el cielo que le devolvió la risa, de trapecio y pista en sombras, de mil niños que lo nombran, de muerte que lo acaricia… ♪
Y me repito: ¡los payasos no deberían morirse, carajo!
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Excelente forma de homenajearlo y recordar a tantos payasos que se nos fueron.... FELICITACIONES!!!! Me encanto!!!!
ResponderEliminarDe nosotros depende renovar sonrisas para no dejar que se vayan del todo...
ResponderEliminar¡Gracias por leerme!