miércoles, 25 de diciembre de 2013

ALEA IACTA EST


"Frente al río Rubicón, límite entre Italia y la Galia, después de haber conquistado esta última se encontraba Julio César cuando mencionó esta frase. Sabía que cruzando el río daba comienzo a la guerra civil en Roma, contra Pompeyo y la autoridad del Senado.
Hay varias versiones de la historia y la frase: "La suerte esté echada", "Echad la suerte", "Los datos están echados, esperemos ahora la suerte". Pero en cualquier caso, el mensaje es el mismo. Julio César sabía que el cruce del río por su ejército era un punto de no retorno y la suerte estaba echada a partir de aquel momento.
Actualmente se utiliza esta frase para indicar exactamente esta idea, la suerte está echada, ya no queda más remedio...


EL día que Sandra, amigas de esas que todos deberían tener, me ofreció una beca para retomar mis estudios, fue como estar parada ante el Rubicón. Yo sabía que aceptar era cruzar, definitivamente, el río de mis temores. El de mis sueños postergados, el de tanta asignatura pendiente. Crucé.

Hoy rendí el sexto final de ocho materias cursadas durante el año (febrero me aguarda con las otras dos mesas listas). Hoy pasé a lo que será el tercer año de mi carrera. Hoy superé la mitad del camino. Falta, pero mucho menos. Hoy me demostré, en especial a mí, cómo y cuánto puedo. Hoy me quedé largo rato observando esa libreta en la que los números poco alcanzan a decir. Porque los números no hablan de ganas, ni de batallas ni de emociones. Los números vuelan bajito, pero yo puedo jurar que esa libreta tiene alas.

Diciembre nos obliga a poner pausa. A revisar. A respirar hondo. A chequear hacia atrás. A mirar hacia adelante. Y a hacer balances. Ahí va el mío: sumé afectos, asignaturas y logros. Desconté temores y tabaco. ¡Superavit! Hora de sonrisas y de brindis. Y de abrazos, reales y virtuales, con todos aquellos que me acompañan en el recorrido. No sería posible de otro modo.



Atrás quedó el Rubicón.



¡ALEA IACTA EST!

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